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Eingangstür, Gartenstadt Falkenberg, Bauhaus Berlin
Eingangstür, Gartenstadt Falkenberg, Bauhaus Berlin © Foto: Thomas Born / imageBROKER / Alamy Stock Foto

Urbanizaciones modernas

Patrimonio Mundial de la UNESCO en Berlín

Siete complejos residenciales emblemáticos del modernismo berlinés han sido incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Estos complejos, construidos entre 1913 y 1934, son ejemplos destacados de la arquitectura residencial de la década de 1920 en Berlín.

En la década de 1920, Berlín era una de las metrópolis más apasionantes del mundo. La ciudad, considerada liberal y cosmopolita, era un centro de arte y cultura modernos y simbolizaba el vertiginoso desarrollo de la industria. Y… ¡la ciudad se desbordaba por todas partes!

Nace el «Gran Berlín»

En 1920 se produjo la fusión de numerosas ciudades y municipios de los alrededores para formar el «Gran Berlín», lo que significó que también se dispusiera de nuevos terrenos para la construcción. Para resolver el grave problema de la escasez de viviendas, se construyeron nuevos barrios residenciales por todo Berlín. Siete de estos complejos fueron declarados en Berlín Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO por su valor excepcional y universal . Su diseño pretendía dar respuesta al anhelo generalizado de luz, aire y espacios verdes. Estas necesidades elementales cobraron cada vez más importancia en muchas metrópolis europeas a raíz de la industrialización.

Anhelo de luz y aire

Berlín en el siglo XIX: su ascenso a ciudad cosmopolita vino acompañado de graves problemas de vivienda. Los trabajadores y trabajadoras de las fábricas vivían en viviendas estrechas y oscuras, a menudo sin ventanas, en bloques de viviendas de alquiler con varios patios traseros. Los cambios legislativos de finales del siglo XIX, la creación de cooperativas de construcción y, finalmente, el surgimiento del Gran Berlín hicieron posible la construcción de viviendas con fines de reforma social, la materialización de una nueva cultura residencial y de nuevos modelos de vida inspirados en las ciudades-jardín inglesas. La luz y el aire eran los objetivos declarados. En la estética sobria de la Bauhaus, los complejos se diseñaban sin adornos ni florituras, aunque sí con motivos coloridos.

Cocina, baño, balcón: nuevos estándares en la construcción de viviendas

Las nuevas viviendas estaban equipadas con cocina propia, baño y balcón con vistas al verde. Esto las situaba en gran contraste con las habitaciones oscuras y, en parte, húmedas de los edificios traseros de Berlín. La construcción de estas urbanizaciones estableció además nuevos estándares en materia de higiene. Y es que las nuevas viviendas, con agua corriente, contaban con baños propios, en los que, a partir de entonces, solo se aseaba la propia familia. Quienes vivían en un bloque de viviendas de alquiler, en cambio, tenían que acudir a uno de los baños públicos de Berlín para darse un baño semanal en la bañera. En las viviendas algo mejores había aseos, al menos a mitad de la escalera. Todos los demás encontraban el retrete en el patio trasero.

El abrupto fin de la construcción de viviendas de carácter social

En 1933 , la construcción de viviendas de carácter democrático llegó a su fin de forma repentina: La construcción de viviendas de los nacionalsocialistas se basaba en un concepto totalmente diferente y antimoderno. Afortunadamente, los edificios existentes apenas sufrieron modificaciones y, en su mayoría, se salvaron de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Aún hoy, los pisos y casas de las urbanizaciones de la modernidad de Berlín son inmuebles muy codiciados en el mercado inmobiliario.

Las urbanizaciones modernistas

Siete edificios de la modernidad han sido incluidos en la lista de la UNESCO: