Si hablamos de creatividad, Berlín está a la altura de cualquier gran ciudad del mundo. No encontrará otro lugar donde se concentre tanto arte innovador, tantas obras teatrales radicales, donde se interpreten tantas óperas o donde se abran tantos locales de ambiente desenfadado. Berlín jamás es aburrido y lo mejor es que aquí no existen los eternos atascos de tráfico ni los barrios periféricos espinosos, ni siquiera los banqueros descarados que siempre se quedan con las mejores mesas de los restaurantes. ¿Sabe lo que dijo el escritor Wladimir Kaminer? "Mejor pobre y sexy que rico e impotente".
































